Antonio Manzanera: La tercera versión

Año: 2014
Editorial: Umbriel
Género: Novela negra
Valoración: Recomendable

Todavía no hemos finiquitado el primer Premio Guillermo de Baskerville y hoy ya traemos una novela pensando en la siguiente edición. Así es como debe ser, supongo. Se trata de La tercera versión, que es, valga la redundancia, la tercera obra de Antonio Manzanera, autor español al que conviene tener en cuenta en el panorama actual de la novela negra.

La tercera versión es un libro de espías cuya acción transcurre durante los últimos años de la Guerra Fría. Arranca con la deserción del coronel ruso Vitaly Yurchenko, lo que provoca una cascada de detenciones y huídas de espías. Misteriosamente, a los tres meses de estar viviendo bajo la custodia de los Estados Unidos, Yurchenko vuelve a escaparse, pidiendo refugio en la embajada de la URSS en Washington. Los rusos, en lugar de condenarlo por traición, lo reciben como un héroe ante la sorpresa americana. La acción propiamente dicha comienza con el relato de la frustrada carrera como agente de la CIA de Edward Lee Howard para, a continuación, narrarnos tres versiones distintas de los hechos acontecidos durante los días de la deserción del coronel ruso.

Creo que con esta breve descripción de La tercera versión los lectores sabrán si es un libro que se leerían o no. Personalmente, yo no creo que se deba juzgar una novela por su género, aunque entiendo que así sea en ciertas ocasiones; malas experiencias que crean manías. Sin ir más lejos, es algo que me ocurre con la novela romántica, pero oye, si se me cruza por delante un buen libro cuyo principal motor es el amor, bienvenido sea. No en vano, El amor en los tiempos del cólera está dentro de mi top 10, y tal vez también en mi top 5.

Una vez expresado este alegato en favor de las segundas (o terceras) oportunidades en literatura, pasamos a meternos en faena. Lo primero que hay que decir de esta novela es que requiere el 100% de la atención del lector, pues a la más mínima oportunidad ya hay serio peligro de perderse. Hay numerosos personajes, tanto americanos como rusos (estos tienen los nombres más complicados), que cruzan menciones entre ellos todo el tiempo. Tampoco ayuda el hecho de que el autor recurra con tanta frecuencia al diálogo como la mejor forma de mostrar (y también ocultar) la información. Si a esto le sumamos que hay que leer los mismos acontecimientos desde tres puntos de vista diferentes, nos encontramos con las 300 páginas menos aptas para lectores distraídos de la historia.

¿Y puede una trama tan sumamente intrincada cautivar al lector? Pues la verdad, y soy el primer sorprendido por ello, es que sí. Antonio Manzanera consigue liar y desliar al lector con un estilo simple que suele tirar a ramplón, pero que es necesario para centrar la atención en los hechos. Las florituras las dejaremos para otro momento. Aquí la importancia está en los diálogos, hilados con maestría, en los que el autor se muestra como un experto en las artes del trilero literario. La tercera versión podría ser perfectamente una peli, o una obra de teatro, o quizá una serie al más puro estilo The Wire.

Y con tanto diálogo, tanto personaje, tantas posibilidades para unos mismos hechos, en esta novela cada párrafo resulta relevante, por muy trivial que pueda parecer. Y si lo que se dice es importante para el desarrollo dramático, lo que no se dice es vital para entender los posteriores giros. Porque giros hay unos cuantos, tantos y tan contundentes que me imagino que Antonio Manzanera se debe de estar riendo de cada uno de los que hemos leído su novela.

Y poco más. Voy cerrando el chiringuito, que no es fácil reseñar una obra teniendo tanto que callar, tantos secretos que guardar… Así que ya saben: lean este libro con gusto antes de que alguien se lo destripe.