Mª Concepción Regueiro Digón: La moderna Atenea

Día del libro 2018. moderna Atenea, portada. Libros Prohibidos

Año: 2018
Editorial: Triskel Ediciones
Género: Novela (ciencia ficción)

Discreta pero tenaz

Preparaos para estar cada vez más inquietos. La curiosidad no deja de acumularse en esta novela construida a base de mirar en lo que no está escrito, en los espacios en blanco. Tensión acumulándose gracias a la mano entrenada de una narradora que nos ofrece mucho más de lo que parece. Más que una crónica de sucesos, más que un análisis sociológico, más que un relato feminista. Y es que La moderna Atenea, libro de lectura amena (lo terminé en apenas dos tardes) tiene una arquitectura paciente y una capacidad de sorprender que son de agradecer y nos llevan, casi sin que nos percatemos, a volver a sus líneas con ansia por conocer el siguiente giro, por ver volar la próxima capa de cebolla.

La historia empieza con la publicación de un nuevo número de una revista cultural local: El prodigio de las letras. En ella se recoge un artículo Magdalena Luiz que poco después fallece en un accidente de tráfico; pero la crónica que ha escrito pronto empieza a despertar reacciones y mucha gente se pone en contacto con El prodigio… para solicitar más información y también para aportarla. Conocemos en el trabajo de la malograda Magdalena a una misteriosa mujer del siglo XIX, Dorotea Suances, adinerada y discreta, que fundó un proyecto denominado «moderna Atenea». Alrededor de este y de las circunstancias que lo rodean van apareciendo a lo largo del tiempo nuevos datos, se desvela la participación de otros actores; lo turbio se va, poco a poco, haciendo visible y, después de un calvario lector de lo más agradable, tipo gota china, conocemos lo que resulta ser una verdad increíble.

De lo último que se puede acusar a este boletín es de dejar en ridículo la historia local, utilizando las palabras de una de esas desafortunadas cartas. En los últimos cinco años hemos escrito sobre temas literarios, artísticos y culturales de nuestra tierra que ningún otro medio de comunicación se ha molestado en mencionar.

Esta novela ha sido recuperada por Triskel Ediciones (gracias, gracias, gracias) y ya fue finalista en el año 2009 de los premios Ignotus, nuestros Hugos patrios. Porque si los rusos mandaron una perra a la luna y los americanos un chimpancé que comía hamburguesas, nosotros a falta de «cobetes» con la potencia suficiente como para poner en órbita a nuestro primer torero-astronauta, sí que no hemos querido ser menos, en este caso para bien, en eso de premiar a nuestros más imaginativos autoras y autores de género. Aunque oye, llamadme atrevido o iluso, pero yo veo que el panorama por estos lares se anima y buena prueba de ello es la cantidad de textos que tenemos en Libros Prohibidos de este tipo, tantos que cualquier día alguno de nuestros colaboradores muere sepultado por una avalancha de ellos. Nosotros encantados, de la avalancha, no de la muerte.

Solo falta la factura de la luz

moderna Atenea, Concepción, autora. Libros ProhibidosDestaca en La moderna Atenea el estilo que está a medio camino entre el epistolar y la exposición de documentos. La autora mezcla artículos publicados en la mencionada revista, testimonios personales y correos electrónicos intercambiados entre los distintos implicados. Y funciona a las mil maravillas, ya que en ningún momento vemos inconsistencia o irregularidades en la progresión de la historia. Cuando se hacen apuestas de este tipo es fácil caer en la confusión de voces y personajes; por ejemplo, que la carta que escribió Fulano suene y se lea idéntica al correo que Mengana envió al editor de «Caza y Pesca». Este funambulismo narrativo parece que se le da bien a Concepción Regueiro (en la foto a la derecha), que maneja con soltura todo el amplio reparto de personajes y voces de los que se sirve para armar esta historia llena de matices, de mil puertas por las que parece que la verdad se nos escapa, de muchos indicios a los que la mente analítica del lector se va agarrando para ir formando en su cabeza una versión provisional que rellene los huecos que el avance de la trama deja intencionadamente a la vista.

Dorotea Suances tomó un montón de decisiones extrañas a lo largo de su vida. Quizás podría dárseles una explicación de cariz freudiano si se bucease en su infancia y adolescencia de hija única de familia acomodada y con un padre singular obsesionado por una ocurrencia, contagiando al conjunto de sus ideas extravagantes.

Esta decisión técnica también permite que entre los lugares aún en sombra que va dejando una narración tan fragmentaria se cuele la incertidumbre. Se quiere azuzar ese ego voyeur que, en mayor o menor medida, todos tenemos y se ponen todos los recursos necesarios para conseguirlo. Otro fenómeno curioso, y que me parece un delicioso juego perverso, es el paralelismo que se establece entre la forma de construir la historia y lo que sucede a uno de los personajes más importantes: Jimena. No desvelo más a este respecto. Fragmentos, trozos, retales, jirones… Reconstruir lo que está roto, algo de eso está en las líneas y entrelíneas de esta novela.

moderna Atenea, mirilla. Libros ProhibidosComo ya he comentado, esta obra apunta, y acierta, a nuestros resortes más cotillas, a nuestras ganas de que nos cuenten un buen cuento de investigación, con científicos vehementes y con tecnología descontrolada. Se nos habla bien pronto de secretos ocultos tras ese proyecto de nombre atrayente: La moderna Atenea, lo que hace que el picor de neuronas comience desde casi el inicio del libro. Desde las primeras páginas podemos acusar de asesino al mayordomo o urdir nuestras más disparatadas hipótesis porque ya hay material para dejar volar la imaginación. Pero aunque lo parezca, no estamos ante un libro de género policíaco, aunque tiene toques de este; tampoco ante una investigación periodística, aunque también le pega mucho a este palo, sino más bien ante una historia que usa la revelación por acumulación de evidencias cada vez más sorprendentes, una de esas narraciones que, como un volcán dormido, sentimos temblar entre nuestras manos y que estamos deseando ver estallar.

El feminismo está también muy presente. Habría que considerarlo un eje imprescindible de la historia. Siempre está ahí, en primer plano o impregnando el decorado, en los pequeños detalles y en las grandes búsquedas. Las mujeres son las protagonistas absolutas y se bastan ellas solas para idear, construir y ejecutar planes (sí, tres verbos que suelen estar reservados a los «mashos ibéricos»); se atreven a perseguir sus deseos, a hablar en igualdad, a ejercer la violencia…

Lo pasado, ¿pasado está?

moderna Atenea, lince ibérico. Libros ProhibidosOtro gran punto a favor de esta moderna Atenea es el carácter que tiene de indagación histórica, no sólo porque se reconstruya la vida de Dorotea Suances, potentada local, y sus allegados, sino porque se habla de un momento histórico concreto: la España de provincias durante la parte final del siglo XIX y se toca, de forma apasionante he de decir, la historia del anarquismo en nuestro país (mezclando realidad histórica y ficción de forma elegante y sutil). Tiene esta novela algo de recuperación de la memoria, de afán de justicia y exactitud, de una visión certera, reivindicativa e integradora. Se atisba un entusiasmo por buscar la verdad y cierta bondad con los personajes que es contagiosa y deriva en esa curiosidad crítica que junto al lince ibérico intentan recuperar en los pinares de Doñana. Este mirar hacia nuestro pasado para recuperarlo y reinterpretarlo sirve para introducir no pocos elementos de reproche fundado, aunque velado, a varios estamentos de la sociedad de entonces y de ahora (como si nada hubiera cambiado). Son la policía, la iglesia y la prensa sensacionalista los que reciben su ración de espejo que dice verdades como puños.

Pese a toda mi experiencia, llegué a olvidar el valor de la sinceridad para la salud integral. Bien lo saben los curas: no hay nada como el alivio de la confesión. Quizás por eso han logrado perpetuar su poder tanto tiempo.

La novela acaba con un testimonio arrepentido, no diré mucho más porque no quiero aguaros la fiesta; y aunque a esas alturas todo está más o menos claro, la aparición de la que a mi entender es la verdadera protagonista de la historia, ya con su verdadero nombre, termina por desmenuzar ante nuestros ojos ese proyecto de la moderna Atenea y lo hace con la vehemencia y capacidad crítica que impregna todo el relato. Entonces sabemos con precisión por qué tantas indagaciones científicas por parte de Dorotea Suances y podemos alegrarnos, tengan corazón, de lo que le sucede al alma que nos deja una confesión muy humana y que no sabemos si creer del todo.

moderna Atenea, Frankenstein. Libros ProhibidosAunque hay apelaciones durante la obra contrarias a lo que voy a decir, yo lo casco: si Mary Wollstonecraft levantara la cabeza sonreiría al ver como en un ominoso rincón de Galicia otras mujeres se afanaban y avanzaban en direcciones que ella hubiera aprobado. Quizás incluso podría haberse apuntado a este proyecto de la moderna Atenea. Es probable que hubiera querido conocer a Dorotea Suances y no precisamente para hablar de la última moda de París.

En los sótanos abandonados por la complacencia y el poder eructado y autosatisfecho crecen las personalidades más edificantes, que además, mira tú por donde, son mujeres más que capaces de pelear contra el mundo y sus desigualdades. Dicho queda, en las sombras siempre ha estado lo más interesante; leed este libro, creo que querréis conocer lo que la señora Suances, y sus colaboradores necesarios, se traían entre manos.

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