Ignacio Sánchez-Cuenca: La desfachatez intelectual

Título completo: La desfachatez intelectual. Escritores e intelectuales ante la política
Año:
 2016
Editorial: Los Libros de la Catarata
Género: Ensayo
Valoración: Muy recomendable

A Ignacio Sánchez-Cuenca le preocupa la calidad del debate público en España. Le preocupan ciertas prácticas que por desgracia son tan habituales que no sorprenden y se reciben con normalidad. Y este es, en mi opinión, uno de los grandes aciertos de este libro que está causando tanto revuelo en los medios de comunicación españoles. Nos hemos acostumbrado a que las discusiones sobre temas políticos y sociales no sean más que enfrentamientos personales de una calidad paupérrima, y Sánchez-Cuenca ha dado un paso al frente para decirnos que eso no es normal, que otra cosa es posible. Lo digo ya, antes de entrar en detalles: solo por eso creo que su lectura es muy recomendable.

Este libro ha sido recibido como un ataque a los intelectuales españoles. El título mismo transmite eso sin matices. Y ya en el prólogo, que pudimos leer en acceso abierto en la web de un conocido medio de comunicación digital antes incluso de la publicación del libro, encontramos duras críticas a ensayistas y literatos que son mencionados con nombres y apellidos. Naturalmente, esto ha causado una gran polémica, en la que algunos de los afectados han respondido con airadas protestas y descalificaciones al autor. Confieso que todo ello hizo que esperara encontrarme un libro repleto de citas de desatinos de los intelectuales sobre problemas políticos, que sin duda el autor ridiculizaría. Las hay, claro, pero esa impresión que transmite el prólogo de lanzada tras lanzada a una retahíla de despropósitos es engañosa. En realidad, el tono se vuelve más pausado y reflexivo a partir del primer capítulo. Se toma la molestia de explicar qué es lo que, en su opinión, está mal en el ambiente mediático español, y por qué. Uno de los problemas que identifica es precisamente la contundencia y rotundidad con que se opina, sin dejar lugar al intercambio sosegado de argumentos, y ese es un error en el que el autor no cae.

Sánchez-Cuenca se esfuerza mucho a lo largo de La desfachatez intelectual por precisar el alcance de sus críticas y por aclarar posibles malentendidos. No se trata, afirma, de excluir a los intelectuales del debate público, aunque ciertamente señala que tienen una presencia excesiva. Tampoco son los intelectuales los únicos objetivos de sus críticas, pues una parte del libro se dedica a comentar textos de economistas. Lo que preocupa al autor es la falta de rigor de las opiniones, caracterizadas por “una mezcla de frivolidad en los contenidos y prepotencia en la forma estilística”, así como una impunidad (palabra esta que se repite varias veces a lo largo del libro) que hace que emitir tales opiniones no tenga ninguna consecuencia. Una de las razones de tal impunidad, se asegura, es que nadie se atreve a criticar de manera explícita y pública a ninguna figura del panorama literario español. Esa es la razón por la que Sánchez-Cuenca ha optado por señalar directamente a los autores de las opiniones que critica, y el alboroto que ha causado demuestra que era una empresa atrevida.

Además, el autor no se limita a censurar las opiniones que considera carentes de fundamento. Como ya he dicho, el libro no es una simple enumeración de disparates. Hay un análisis fundamentado de la mentalidad y los hábitos que caracterizan a la cultura discursiva que permite tales dislates. Para ello, el autor se apoya en una distinción, propuesta por el sociólogo italiano Diego Gambetta, entre cultura intelectual analítica, basada en la investigación y la construcción de argumentos paso a paso, y cultura intelectual holística, donde prima el personalismo, la osadía y la descalificación personal. Sánchez-Cuenca denuncia el predominio de la cultura holística en España (que “fomenta la aparición del intelectual prepotente”) y aboga por una cultura más analítica: “el empleo de la lógica y el análisis de datos para tratar de explicar los fenómenos que nos interesan resulta un ejercicio más que saludable a la hora de opinar sobre asuntos públicos.”

Incluso cuando se trata de criticar algunas de las opiniones de nuestros intelectuales, el autor se detiene a argumentar adecuadamente su veredicto. El grueso de La desfachatez intelectual está conformado por dos capítulos dedicados a las afirmaciones de intelectuales y economistas sobre cuestiones tales como el terrorismo, el nacionalismo o la crisis. La extensión de esos capítulos no se debe solo al número de citas, sino también a las detalladas explicaciones del autor que muestran por qué tales opiniones no se sostienen. Así, el lector se encontrará con varias páginas dedicadas a relatar la evolución de ETA y la izquierda abertzale, o al análisis de los datos sobre los gastos de las administraciones públicas, por ejemplo. Aunque por momentos uno pueda tener la impresión de que se trata de digresiones que se alejan del tema principal del libro, el autor no tarda en encauzar su discurso en la dirección que interesa.

En conclusión, se trata de una obra bien argumentada que no es fruto de un pronto que le haya dado al autor. Ignacio Sánchez-Cuenca realiza una crítica bien definida sobre la calidad del debate público en España, centrándose en quienes, en su opinión, intervienen más y peor: los intelectuales. Creo que, más allá de los ejemplos concretos de disparates y de las posiciones ideológicas que representan (debe admitirse que es la derecha la que sale peor parada), el mensaje más importante es que debemos cambiar nuestras prácticas discursivas. Creo también que el autor consigue transmitir ese mensaje.

Mención especial merece el estilo con que está escrito este libro. De todo lo que he dicho hasta ahora podría inferirse que es este un libro solemne y pesado, pero no es así. El autor emplea, cuando toca hacerlo, un tono burlón y una colección de epítetos (“tesis campanuda”, “intelectuales bocazas”) que provocarán más de una sonrisa en el lector. Así que no solo por el contenido, sino también por la forma, La desfachatez intelectual es un libro muy recomendable.

José Ángel Gascón