Libros Prohibidos

"Un libro es un arma cargada en la casa de al lado. Quémalo. Quita el proyectil del arma." Fahrenheit 451

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Torcuato Luca de Tena: Los renglones torcidos de Dios

Año: 1979
Editorial: Planeta
Género: Novela
Valoración: Infumable

Supongo que muchos de ustedes se habrán sentido ofendidos, incluso indignados, al ver la valoración que le ha caído a este libro de mi parte, ya que entiendo que es común encontrarlo entre las obras favoritas de mucha gente. Pero lo cierto es que a mí me ha parecido una novela del todo insufrible, y aunque no pretendo convencer a nadie, sino tan sólo dar mi humilde opinión, sí que voy a tratar de desglosar pormenorizadamente las razones que me han llevado a este implacable juicio.

Los renglones torcidos de Dios narra la historia de Alice Gould, o Alicia de Almenara, una mujer que afirma ser detective y que ha sido encerrada en un manicomio con un diagnóstico de paranoia. Alice niega estar enferma y afirma que su encierro es parte de un plan urdido por ella misma para investigar un asesinato, cuyo autor se encuentra entre los enfermos de aquel hospital psiquiátrico. Al tiempo que ella va familiarizándose con los enfermos y sus distintas dolencias, así como haciendo migas con los enfermeros y doctores, va dándose cuenta de que es considerada una loca más, y tratará de convencer a todos de lo contrario. La novela, en fin, se debate entre si Alice está realmente loca o no, con la intención por parte del autor de crear en el lector una tensión y unas ansias por destapar la verdad. Ahora bien, el primer y principal problema de esta novela es que no logra cumplir con este objetivo, o al menos no lo ha logrado en mi caso. Puede que yo sea un poco rarica, pero lo cierto es que no podía importarme menos que Alice Gould estuviera o no enferma, y esa es una sensación que tuve desde el comienzo y que se fue acrecentando a medida que avanzaba la novela, con sus incontables giros argumentales locura-cordura-locura-cordura que debían causarme sorpresa y sólo me provocaban tedio.

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La reacción que Torcuato esperaba de sus lectores 

¿Y por qué esta indiferencia hacia el destino de Alice Gould? Pues, fundamentalmente, porque me parece un personaje por completo insoportable. Es una mujer enamorada de sí misma, con ganas constantes de ser el centro de atención, creída, clasista, prepotente, pedante y cursi a más no poder. Pero lo que realmente me ha enervado es el hecho de que sólo “el malo” del libro (el director del manicomio, que nunca duda de su locura) comparte esta opinión conmigo. El resto de enfermos y personal del hospital están constantemente comentando lo maravillosa que es Alice Gould, una mujer (por mencionar sólo algunos de sus calificativos) “de ideales elevados”, “pura”, “de personalidad especialmente exquisita”, “altamente cultivada”, “demasiado perfecta”, “de grandes cualidades”, “distinguida”, “delicada”, “tan inteligente”, “muy bella” y, por supuesto, rubia, que alguien tan perfecto no puede ser una morena con pelacos en los brazos, hombre, ¡por favor! Este enervante peloteo es realizado incluso de la mano del propio narrador, lo cual ya me parece el colmo. El texto nos brinda perlas como la siguiente:

Sintió de pronto Alicia una viva simpatía por esta mujer. Su recelo se transformó en afecto en un abrir y cerrar de ojos. ¡Alicia era así! [Léase: de perfecta, de maravillosa]

Y todo esto dirigido hacia una mujer que está constantemente señalando lo superior que es a los demás, que se dedica a ponerles motes en ocasiones degradantes a los demás enfermos, que mangonea y manipula a todo el que se le ponga por delante, y que profesa unos valores tan rancios que llega a dar una buena hostia (con perdón) a una enferma por estar practicando sexo oral con otra. Hablando de valores rancios, al libro se le nota, y mucho, el toque nieto-del-fundador-de-ABC. Está plagadito de referencias clasistas:

El momento más delicado, antes del duro trance del encierro,  era el de recibir [a los enfermos], sosegar sus temores, demostrarles amistad y protección. Mas he aquí que esta señora -tan distinta en su porte y en su atuendo a los habituales pacientes- no parecía demandar amparo, sino exigir pleitesías.

Machistas:

-[…] ese viejo caserón es de mi propiedad.
-¡No me digas! ¿Vives aquí?
-Todavía no. Lo estoy arreglando por dentro.
-¡Necesito imperiosamente que me lo enseñes!
-No tengo las llaves conmigo.
-Otro día me lo tienes que enseñar.
-¿Por qué tanto interés, Alicia?
-Porque los hombres no tenéis idea de arreglar una casa por dentro. Y ese edificio es una joya. Y estoy segura de que si no sigues mis consejos te lo vas a cargar.

Homófobas:

-¿Qué le ha parecido el autor de las cartas que usted recibe?
-Me ha dado mucha pena conocerle. Mucha. ¿Es homosexual?
-Es amanerado, como su escritura, pero no es pederasta. Carece de huellas de perforación anal.
-¡No le había pedido tantos detalles, doctor!

Racistas:

Le tocaba con ambas manos. Otra de las características que observó Alicia es que hay una gran mayoría de sobones [en el manicomio]: como en la India, como entre los negros. Para hablar, tocan, dan pequeños golpes en el pecho o en los brazos.

Y, en general, católicas, apostólicas, romanas:

-[…] No se vuelva usted, Alicia. ¡Es repugnante! ¿Cómo puede tolerarse que se practique el onanismo en público?
-No sé qué significa esa palabra – comentó Alicia.
Volvióse y observó a una reclusa realizando, enajenada, el vicio solitario. […]
-¡Qué asco! -comentó Alice Gould.

En fin, creo que basta con estas citas para ilustrar la profunda ranciedad de un libro que, recordemos, es del año 79, y no del siglo XIX, como pudiera parecer. Pero vamos a parar un segundito de darle caña a Torcuato y concedámosle un par de cosas. Primero, que es una obra que (al menos en su primera mitad) ha logrado tenerme relativamente enganchada – no en vano está escrita con formato bestseller y se vendió en su día como churros (aunque también es verdad que el tema de la locura vende mucho, que somos muy morbosillos los humanos). Y segundo, que está muy bien documentada. El propio autor ingresó de forma voluntaria en un manicomio y leyó toneladas de libros para informarse acerca de las distintas enfermedades mentales y poder así plasmarlas adecuadamente en esta novela, por lo que tiene cierto interés como cuasi-manual de psicología. Pero esto es también un arma de doble filo. Por un lado, porque Torcuato aprendió tanto de estas cosas que se le ve con muchas ganas de contarnos todo lo que sabe, y si para ello tiene que meter monólogos antinaturalmente largos dentro de los diálogos para explayarse a gusto, pues lo hace, con el coñacismo que ello conlleva. Y, por otra parte, porque, como se habrá notado ya con las referencias a la homosexualidad como enfermedad, muchas de las referencias psicológicas se han quedado anticuadas y esto contribuye a la sensación general de que la novela (si alguna vez fue buena, que lo dudo) ha envejecido muy mal.

Por lo demás, es una obra que está mal escrita: con abundantes laísmos, unos diálogos insoportablemente cursis y un lenguaje arcaico y farragoso. A esto se le añade la inverosimilitud de muchos de los acontecimientos que narra y la excesiva longitud del texto, que provoca que los últimos capítulos (donde se supone que están los giros argumentales más impactantes) resulten aburridos. Podría seguir enumerando cosas negativas, pero creo que mi mensaje ya ha quedado bastante claro: no puedo recomendarles este libro. Es más, les diría que no se acercasen ni con un palo. Pero es sólo mi opinión.

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Susana • 22/04/2015


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Comments

  1. ALeMG 22/04/2015 - 17:56 Reply

    qué manera de destripar este libro, en su momento me encantó y lo he recomendado en muchas ocasiones. Es cierto q no es una joya literaria y q la mentalidad del autor en boca de sus personajes no es la mase avanzada en su época. Xo la finalidad de este gran bestseller es entretener y eso lo consigue con creces

    • Susana 23/04/2015 - 17:30 Reply

      Por alguna extraña razón que no alcanzo a comprender, a mucha gente inteligente y de izquierdas le encanta este libro. A mí me vino recomendado por gente de cuya opinión me fío mucho, y ha supuesto una enorme decepción. Y en cuanto a lo de que entretiene, lo mismo se podría decir de Gran Hermano o Sálvame… 😉

  2. Only Bea 28/05/2015 - 16:50 Reply

    Pese a todo, siempre es bueno que un personaje te transmita algo, aunque sea tirria, la indiferencia es peor. Pienso leer el libro y espero que no se me haga tan pesado. ;D

    • Susana 28/05/2015 - 17:08 Reply

      Di que sí, Bea. A mucha gente le encanta, quizá te ocurra a ti también. Ya nos contarás qué te ha parecido. Un abrazo.

  3. Antonio 30/11/2015 - 09:06 Reply

    Maravillosa tu reseña, me ayudo a ver transmutar la moralidad religiosa del autor en sus personajes y narraciones, sobre todo en la Virgen Maria Alice. Me habéis ayudado mucho para mi tarea del colegio, gracias 😀

  4. Susana 02/12/2015 - 19:08 Reply

    Gracias por tu comentario, Antonio. Me alegro de haberte sido de ayuda. Un abrazo 🙂

  5. luci 11/09/2016 - 19:26 Reply

    No me extraña el comentario, pero si el no situarlo en su momento. En aquel entonces estaba en entredicho la bondad curativa de los manicomios, de hecho fue por aquel entonces cuando se empezó a hablar de psiquiátricos.

    • Susana 12/09/2016 - 16:12 Reply

      Hola, Luci. La verdad es que, al escribir la reseña, no pretendía hacer un análisis histórico-sociológico de las circunstancias en que fue escrito, sino tan sólo dar mi opinión como lectora. Aunque quizá sí guarde cierto valor como documento histórico, creo que como pieza narrativa falla estrepitosamente, pero tal vez ha envejecido mal. Un saludo y gracias por tu comentario.

  6. Santi 22/01/2017 - 20:58 Reply

    Que curioso. Tu reseña me ha producido los mismos sentimientos que a ti te produce Alicia.

    • Susana 23/01/2017 - 09:45 Reply

      Para gustos, los colores. 😉

  7. Mel Toledo 17/04/2017 - 01:57 Reply

    Hola, Susana. Llegué a esta entrada y al blog por una circunstancia curiosa: comencé a leer hoy este libro y estaba ya en la página 62 cuando no pude evitar cerrarlo de golpe. Me dio una especie de tribulación, pues esta obra me la han recomendado personas de buen leer y nada, pues me hacía ilusión por fin comenzar la lectura; pero, desde la primera página y una tras otra, sentí que algo no estaba bien. Frases trilladas, descripciones superfluas, personajes interesantes pero presentados con no se qué ligereza que los desfavorece… no puede ser, me dije, tal vez hoy me desperté particularmente insufrible, qué se yo. Corrí a mi página de Goodreads a buscar comentarios y ahí los encontré a ustedes, entre otros similares. La cuestión ahora es si continuar hasta llegar a la página 439 de mi edición de bolsillo. Ya veremos… de momento hago una pausa justa y necesaria.

    • Susana 17/04/2017 - 08:36 Reply

      Hola, Mel. Si yo fuese tú, lo dejaba ir. El mundo está demasiado lleno de libros maravillosos y este no es uno de ellos. Pero es solo mi opinión, claro. Si finalmente lo terminas, te animo a dejarnos aquí la tuya. Un saludo y gracias por el comentario.

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