William Golding: El señor de las moscas

Título original: Lord of the flies
Idioma original: Inglés
Año: 1954
Editorial: Faber and Faber/Alianza
Género: Novela
Valoración: Así sí

En mi constante viaje literario buscando referentes, tanto de lectura como de escritura, muchos caminos pasaban por la obra que reseño hoy: El señor de las moscas. Al leerla lo comprendí; pude reconocer en ella muchas imágenes, gestos, tics, de otras obras posteriores, y no sólo en literatura, sino también en cine, teatro o producciones televisivas. Así de pasada, me vinieron a la mente Lost , o una buena parte de Los juegos del hambre. No había duda, debíamos incluir esta novela entre nuestra selección de clásicos.

En un contexto de mundo en guerra, un avión se estrella en una remota isla desierta. Los únicos supervivientes son niños, que se ven en la tesitura de sobrevivir sin adultos. La organización entre ellos y las disputas que no tardarán en aparecer, marcarán los acontecimientos y la vida de estos chicos.

Hablar de El señor de las moscas y el simbolismo parece una misma cosa. De hecho, y por lo que he tenido ocasión de comprobar en distintos foros y revistas especializadas, suele ser recurrente referirse a los significados ocultos que hay tras las acciones de los chicos en la isla. La lucha por el poder, la dificultad por encontrar un sistema político perfecto (incluso en un paraíso natural y entre jóvenes que todavía no han sido “corrompidos” por la vida adulta), la teoría contra la práctica, el consecuencialismo contra la deontología (o si el fin justifica los medios), el pacifismo contra la beligerancia, o la razón contra la superstición. En este último aspecto, creo que la imagen más destacable del libro es esa lucha entre aquellos que defienden saciar las necesidades más básicas e inmediatas (representados por los cazadores) y los que prefieren destinar sus esfuerzos en pos de lograr un avance futuro pese a que no les dé de comer (representados por los que quieren mantener a toda costa el fuego para atraer a posibles barcos rescatadores). ¿Es también esto una versión reformada del estudio o trabajo? Posiblemente.

Por supuesto, la brutalidad de la historia no pasa desapercibida. El señor de las moscas no es un cuento para niños, es una tragedia protagonizada por niños. La historia está llena de sangre, tanto explícita (como con las muertes ocurridas o sobre todo con esa impactante escena de la caza de la cerda que parece más una violación que otra cosa), como entre líneas: el desenlace violento se ve venir durante todo el libro, como una tormenta que se cierne sobre la cabeza del lector. Sólo al final, y mucho ojo con este pedazo de ***SPOILER***, cuando los protagonistas se encuentran con el oficial de la marina que llega a la isla, el lector recuerda que, en efecto, son niños que no están jugando, se están matando entre ellos.

Podría añadir más cosas, claro, pero no pretendo escribir una tesis ni destacar por erudición (dudo que lo consiguiera, de todos modos). La idea era alimentar el gusanillo en vosotros para que leyerais o releyerais esta obra maestra de la literatura. Como apunte, no he añadido el nombre de ningún traductor porque me leí esta obra en su versión original (y trabajo que me costó, por cierto).

En definitiva, otro libro de lectura obligada que añadir a la lista.