
Los lectores de Sanderson vivimos y morimos por el día de hoy. Los aficionados a la industria de ficción audiovisual, con suerte, lo haremos para lo que podremos empezar a ver en, calculo, unos tres años. Sí, vengo a hablar del acuerdo entre Apple tv y Brandon Sanderson para la adaptación de Mistborn (Nacidos de la bruma) y El archivo de la tormenta que fue anunciado hace doce horas.
La obra de tito Brandon me gusta, pero sobre todo me fascina su plan, su mente de galaxia, cómo ha entendido la profesión de escritor desde un prisma que estamos acostumbrados a vivir en el cine. Los que me conocen han escuchado horas de brasa sobre cómo Sanderson mantiene un equilibrio entre el ego de autor, la cesión de poder en la creación y la necesidad de asumir que su obra es más grande que él y su permanencia en este mundo. De eso podemos hablar otro día con calma, pero hoy vamos a hablar de algo que lleva años compartiendo con nosotros: quiere ver sus grandes historias en pantalla, y quiere hacerlo bajo sus condiciones (esta es, sin duda, la parte que me parece más complicada de hacer conseguir llegar a buen puerto y la que es la noticia del día).
¿Por qué Sanderson es interesante para la industria audiovisual?
Si me conoces de cuando escribía sobre series o, en general, si llegas a este artículo desde ese mundo igual no te suena Brandon Sanderson, así que vamos con cuatro trazos sobre él.
Repito, si vienes desde la tele, su nombre igual te suena porque es el señor que acabó de escribir la saga de La rueda del tiempo (obra de Robert Jordan adaptada por Prime Video), pero antes ya tenía más de una docena de novelas escritas (aunque publicadas solo un par). Se caracteriza por sacar auténticos tochos para frikis y su obra cuenta ya con más de 50 títulos publicados repartidos en varios paquetes incomunicados entre sí y que cubren la literatura juvenil, la ciencia ficción y la fantasía, donde es el actual rey.
Su plato fuerte es el Cosmere, un universo muy complejo lleno de planetas en los que pasan un porrón de cosas distintas en tiempos distintos y que, si todo va bien, acabará por tener más de 50 objetos. Hablo de objetos y no de libros porque ya podemos disfrutar de, además de novelas, relatos y comics, aventuras de rol y juego de mesa. Un follón de mapificar para llegar a asumir la magnitud de la que hablamos, pero del que es muy importante entender que este señor no piensa de manera lineal.
¿Cómo ha llegado a esto? En muy poco tiempo y con una legión de seguidores que ha crecido como la espuma. Elantris, su primera novela publicada, vio la luz en 2005 (llegaría muy poco después a español, primera lengua a la que fue traducida, gracias a Nova y al inconmensurable trabajo de Miquel Barceló, doctor en informática, ingeniero aeronáutico, diplomado en energía nuclear, profesor universitario, asesor de Ediciones B y un tipo con el que me las tuve en mis años mozos universitario cuando yo era una sostenibilista revolucionaria de 20 años. Ahora lo abrazaría hasta que se pusiera el sol). Los frikis detectamos que lo que había en esas páginas era, a falta de una palabra más académica, la leche, algo que te quite el sueño, que te haga querer comprar un palé de Monster para seguir leyendo.
Elantris es una historia mística sobre una ciudad con zombies, una mujer fuerte que se pone al mundo por montera y señores que piensan mucho sobre lo esencial del orden social. Las historias de Sanderson tienen acción, espadas, luchas, magia (magia dura, es decir, sometida a reglas de juego claras), pero por encima de todas las cosas tiene a personas con principios por los que morirían. Son historias de héroes, de ética, de política, de bondad, de caballeros romantizados de los que leíamos en historias que ya casi no se escriben. Enamoran. Aspiran a sociedades mejorables donde el bien puede llegar a triunfar y transita por caminos tortuosos, donde la salud mental está permanentemente presente, donde las mujeres lo tienen mal y tienen que pelear para sobresalir. Y esto último es muy relevante, porque la mayoría de lectores de Sanderson son hombres.
Y vende, porque yo estoy hablando de propuestas literarias y eso está muy bien, pero a final de mes hay que pagar facturas. Sanderson vendió en la pasada Nexus (su propia convención anual) el libro número 50 millones.
¿Por qué Sanderson es adecuado para la industria audiovisual?
50 millones de libros. 50 títulos entre sus diferentes universos. Un Cosmere con 50 propuestas futuras. Novelas, relatos, comics, juegos de mesa, de rol, se ha hablado de videojuegos (Sanderson es un fiel jugador)… ¿Cómo se sustenta todo esto? ¿Es Sanderson un prodigio de la naturaleza? No creo, pero sí es un tío con una mente de galaxia del copón, disciplina férrea, planificación y pragmatismo: no trabaja solo.
Esto es fruto de discusiones y de restarle mérito. Aunque los asesores son habituales en la literatura (bien para que aporten información técnica, bien para que revisen versiones de la novela, ideas, etc) un escritor trabaja sobre todo solo (dicho rápido y mal). Sanderson en cambio trabaja en Dragonsteel, una empresa fundada por él en la que él es solo una pieza. La más importante, bien, pero una pieza. Esta parte es esencial para entender su proyecto, le sobrepasa en escala y lo ha abrazado desde el primer minuto. En Dragonsteel tienes responsables previsibles (eventos, diseño gráfico, etc), pero también gente que escribe. Porque trabaja codo con codo en obras que parten de sus mundos, porque coescriben con él, porque son derivaciones de su obra, vamos. Pero también porque revisan que sus textos tengan consistencia y no sean la flipada de un señor que no puede pensar en una historia de 200 páginas y ya. Es un universo tan grande que, o tardas una década por título, o tiene muchos errores, o aceptas que solo no puedes, con amigos sí. Por eso sus manuscritos pasan por una serie de personas especializadas en un tema (ciencia, coherencia dentro del lore, coherencia dentro de los diferentes mundos. ¿Dijo hace 3.000 páginas que esta roca era roja? ¿Dijo en una saga paralela que esto funcionaba mecánicamente así?). En cine a nadie le extrañaría que si quieres escribir sobre Star Wars 7 gritones de cosas, no lo hagas tú solo en tu escritorio con una Olivetti Lettera. En literatura esto es revolucionario. Y conflictivo, porque algunos le acusan de tener menos mérito por tener ayuda. Como no soy su madre ni su confesor, me da igual; el resultado es que cada año tenemos varias cosas suyas que son técnicamente lógicas, que se sostienen en el tiempo y que me entretienen muchísimo. No esconde a las personas que participan en el proceso y conocemos sus nombres, les paga y pueden escribir en Linkedin que están currando de eso. Lo demás me vale madre.
¿Por qué un acuerdo audiovisual era complicado?
Primero: dinero. El obvio. Fantasía, mucha obra, tramas largas y complejas, eso es pasta, a carretadas. Y capacidad técnica. Me parece, con todo, lo más vulgar, porque son términos que van de la mano de cualquier gran mundo fantástico. El señor de los anillos no se pagó con el cambio del pan. Poder, se puede hacer. Más en un momento donde ponen dinero en audiovisuales empresas que, en origen, no tenían ese mercado en sus contenidos. Hay varias marcas que tienen ese dinero.
Segundo: tiempo. A grandes rasgos hay dos caramelitos en la obra de Sanderson que podrían revolucionar taquillas, historia, recuerdo: Nacidos de la bruma y El archivo de las tormentas. Nacidos de la bruma es 1 volumen autoconclusivo, que forma parte de 1 trilogía, que forma parte de 9 libros repartidos en 3 eras temporales. Je. El archivo de las tormentas es una decalogía con volúmenes que rondan las 1.200 páginas. Ninguna de las dos familias está terminada de escribir del todo. Valiente percal. Ahora, si lo consigues hacer, esto puede ser la leche, la gallina de los huevos de oro, el enganche definitivo a que compren entradas o mensualidades de tu plataforma hasta que tus nietos tengan canas.
Tercero y el meollo de la cuestión: Sanderson no está dispuesto a pasar por las normas del audiovisual. Y si no es a su manera, no lo va a hacer. Este es el punto esencial, el bombazo de la noticia de hoy, el motor de cambio. El legado transmedia.
Sanderson tiene más dinero del que pueda gastar. No necesita más, pero quiere ver su obra en pantalla. Y quiere hacerlo pudiendo estar orgulloso de decir: esto es mío. No va a ser Martin con las últimas temporadas de Juego de Tronos, no va a ser Laura Gallego viendo como su obra es alterada sin que pueda hacer nada, no va a ser Leigh Bardugo cerrada por la puerta de atrás. Quiere el control. Y el control la tele no te lo da. Porque el control significa tener a un autor mimimi cada lunes a las 7 de la mañana (aunque sabemos que a Sanderson no le gusta madrugar), no entendiendo que los mecanismos televisivos no funcionan así, y los directivos opinan con criterios económicos (o a saber viendo algunas decisiones), los guionistas escriben y los diseñadores de efectos especiales alteran lo que ponía en esa brasa que escribiste porque esto queda más reshulon. Luego viene el señor que lleva las cuentas y te dice que más barato. El resultado habitual: algo que está inspirado en otra cosa. Eso si no tienes a un showrunner que quiera reinterpretarte y, bueno, se viene movidita. Brandon quiere tener el control de lo que pase, está dispuesto a poner el freno en lo que escriba, pero quiere que esa sea su obra, no una obra basada en sus ideas. Conseguir que una empresa acceda a eso con una mano y en la otra ponga un cheque por valor de infinito es difícil. Bueno, simplemente no pasaba hasta hoy.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
El autor publica semanalmente un vídeo donde nos habla de sus avances profesionales y un statement anual donde todos nos hacemos un cuenco de palomitas y le escuchamos hablar de su balance del año, planes para el siguiente y perspectiva a medio plazo. Nota: Sanderson sabe cómo conectar con la audiencia de una forma que nadie hace igual, para cuando un libro ha salido al mercado hemos leído capítulos, discutido puntos conflictivos y sabido cómo de complejo ha sido el proceso. Cree tanto en que lo importante es el proceso y no el final -viaje antes que destino- que no teme que hablando de ello se desinfle el globo. Sabe que esperaremos ver en qué cristaliza mucho más que si aparece un tocho de 1.200 de la nada.
Bien, dentro de esa lógica comunicativa, sabemos que en 2024 estuvo cerca de llegar a firmar algo con alguien. No llegó a buen puerto y la idea fue guardada temporalmente en un cajón. En 2025 nos dijo que volvía a estar emocionado con eso y que iba a empezar a preparar documentos de presentación. En diciembre, cuando tenía que subir su vídeo anual en el que todos hacemos terapia, se limitó a publicar un artículo. Hoy sabemos porqué. Estaba en conversaciones con Apple tv.
¿Por qué Apple tv?
Respuesta A: por eliminatoria.
Hace unos años hubiéramos dicho que series=Netflix. Pero aprendimos. Tenemos un histórico de trato cuestionable a proyectos que se sabía previamente que requerían años y respeto para finalizarlos (Henry Cavill tendría cositas a decir sobre El brujero), apaños para cerrar series con una buena base de fans (Sense 8 siempre estará en nuestros corazones) o incluso en limbos donde simplemente acabamos deduciendo que una serie a la que solo le faltaba una temporada se ha cancelado (no te perdonaré nunca lo de Mindhunter y hay un despachito en el infierno reservado para quien nos dejó sin ese final digno).
Pero vino Prime y le dijo a Woody Allen «tenga un cheque en blanco, haga lo que quiera» y resultó un producto frío, irregular y que, bueno, sí le da a Prime el honor de tener a Allen. Y ya. No hubo implicación y verdadera apuesta por el proyecto.
HBO simplemente no puede pagar esa apuesta. No es su mercado y no tendría sentido asumir ese riesgo. Hermanos pequeños como Hulu, o SkyShowtime no juegan en esa liga.
Queda Disney+, pero, ay, Disney+ no sabe alejar sus manos de lo que toca. Y veríamos termos de café con Kaladin y caramelos Pez en forma de cabeza de Vin y condones con Dalinar Kholin. Y, francamente, no creo que Dalinar crea en el control de la natalidad por medios plásticos. Y Sanderson controla todo lo suyo, su merchan, las imágenes y dónde se imprimen. Y, honestamente, creo que hace bien (otro día hablamos del precedente de Pratchett y de la lección que nos enseñó sobre integridad y control de la avaricia desmedida).
Así que Apple tv es la respuesta lógica.
Respuesta B: porque son quienes pueden hacerlo.
Apple no tiene lo audiovisual como fuente principal de ingresos. Es su hobby. Como el que compra figuritas de Warhammer por encima de sus posibilidades, botes de pintura y se fabrica un sótano para dedicarle a eso muchas horas. Metes recursos, sí, pero no es lo que Hacienda dice que haces en tu vida la mayor parte del tiempo. Dinero infinito que puede destinar a algo que necesita que quede bien, pero no sea el foco principal de su actividad.
Apple tv ha demostrado tener una buena factura. Sus producciones son técnicamente buenas. Sus guiones apuestan por caminos poco fáciles y con resultados distintos. Es una factoría intelectualmente relevante. No tiene grandes audiencias, es cierto, pero volvemos al punto uno: no las necesita. Busca la excelencia, no la popularidad. Si por el camino da con un bombazo, perfecto. Pero quiere unas gafas de pasta que le aporten autoridad. Eso va de la mano de lo conflictivo de todo este percal, Apple puede dar esa manga ancha a Sanderson porque está en la ruta de cambiar cosas, de romper con las propuestas previsible. Y si esto sale bien, puede cambiar muchas cosas.
¿Dónde están los riesgos?
Ahora mismo se ha anunciado serie de El archivo de las tormentas y película de Nacidos de la bruma. No sabemos qué dicen los contratos, así que nos movemos sobre terreno pantanoso, porque no conocemos ni compromisos adquiridos ni cláusulas de rescisión. No sabemos si el compromiso con Nacidos de la bruma son esas tres eras (nueve novelas), primera trilogía (tres novelas) o primer volumen autoconclusivo (una novela). Si cada trilogía se traduce en tres películas o una. Y un largo etc.
Sí sabemos que Sanderson ha publicado en Reddit (os dije que este señor marcaba muy bien la comunicación, horas después de saltar la noticia, tenemos su mensaje personal en un contexto que controla destinado a su fanbase, no al populacho) que el próximo año va a estar trabajando intensamente en el guion. Pero no hay más. Por el camino pueden salir muchos problemas, confusiones, negociaciones que pueden hacer que se nos rompa el sueño.
Segundo, lo que nos preocupa a muchos de sus lectores: ¿qué pasa con la planificación? Si no hablamos de llevar a pantalla una saga, sino dos, estamos hablando de muchos años y muchas horas. No se trata de que en 2026 escriba menos material nuevo para centrarse en los guiones, significa que la próxima década va a tener que pensar que tiene una disciplina más, la de guionista de su propia obra. ¿Escrito el primero cederá y contará con ayuda? ¿Caerán títulos? Personalmente doy por caído Elantris 2, al menos como yo lo imaginé. Y dudo que encargue eso a otra persona. Pero yendo más allá, ¿veremos partes significativas del Cosmere escritas por otra gente o después de su muerte? No pienso en El archivo, pero hay mucha lana que cardar que no es El archivo.
Este año no tuvimos statement, no me importa si tiene que ser en primavera, pero yo necesito que tito Brandon me mire a los ojos y me cuente qué piensa, qué planea, cuáles son sus protocolos y las rutas posibles que se abren. Como lectora, ahora mismo me siento como cuando agarras un camino oscurísimo que lo puede ser todo, llenarte de felicidad y descubrirte mundos con los que nunca soñaste, o ser el momento en el que querer morder más de lo que te cabía en la boca hizo que acabaras en urgencias con la mandíbula desencajada. Confío en que su necesidad patológica de tener planes y controlar los riesgos haga que, incluso si van mal dadas, el daño sea controlable. Pero tengo un poco de miedo.
Por otro lado, como señora que con diez años fingía dormir para poder levantarse a la una de la mañana a ver Doctor en Alaska en la tele, presenciar lo que puede ser un antes y después en las reglas de juego de la industria audiovisual, lo que puede ser otro Señor de los anillos, lo que puede acercar al público masivo el goce de los frikis… qué queréis que os diga. Hoy es la mañana de Reyes y Melchor, Gaspar y Baltasar me han traído lo que llevo media vida pidiendo.
Insisto, a mí la obra de Brandon Sanderson me gusta, pero su visión del mundo artístico y cultural me fascina.
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