Anya Martin: Hierba

Título original: Grass
Idioma original: Inglés
Ilustraciones: Juan Alberto Hernández
Año:
2016
Editorial: Dilatando Mentes (2020)
Traducción: José Ángel de Dios
Género: Novela corta (fantasía/terror/erótica)

Obra perteneciente a la sección oficial de los Premios Guillermo de Baskerville 2020

Esta reseña se adhiere a la iniciativa #LeoAutorasOct, la cual busca la visibilización de las mujeres que escriben literatura

La vida de Sheila se ve trastocada cuando la llaman a identificar el cadáver de su ex marido Dave, fallecido al estrellarse su avioneta en una zona pantanosa mientras viajaba con su nueva pareja. Pronto descubrimos que es un trago peor de lo que parece a primera vista, ya que Sheila es superviviente del abuso sufrido a manos de Dave durante su relación y se ve obligada a encargarse de sus restos mortales en ausencia de cualquier otro familiar o allegado que pueda hacerlo. En medio del malestar que le genera tener a su maltratador de vuelta en su vida, incluso en calidad de finado —qué mal le sienta tener que tratar con el pasaje de alguien que tanto daño le hizo—, Sheila se encuentra con que algo la ha seguido desde el pantano hasta su casa: una aparición que aparenta ser el cuerpo del difunto, pero cuyos ojos revelan que quien lo habita es otro ser.

Había alguien detrás de ella.

No alguien. No un ladrón o un asaltante.

Dave.

Dave con un rostro que brillaba verde y que presentaba ese agujero redondo y perfecto ocasionado por la caña de bambú.

Dave con brotes de hierba creciendo de los poros de su piel.

Dave le resultó todavía ligeramente atractivo con esa sonrisa que una vez hizo que su corazón se derritiera.

Sheila se preparó para el ataque que estaba por llegar, pero no pasó nada. Dave, envuelto en su brillo, se limitaba a acecharla, con una sonrisa congelada en sus labios. Tenía los ojos cerrados.

Si examinamos la portada de Juan Alberto Hernández, una figura femenina agazapada en el centro de una forma yónica construida de hojas, no tardaremos en dar con los motivos principales de Hierba: vulnerabilidad, erotismo y vegetación exuberante. Sheila es una apasionada de la jardinería, tarea que ocupa su tiempo al menos dos veces al día y que aprovecha como momentos de paz e introspección. De los mismos tonos verdes y amarillos, de la misma humedad de rocío y con los mismos zarcillos caracoleantes es el ser que, en medio del duelo, le ofrece sensualidad y compañía.

Viviendo con la herida

Uno de los puntos fuertes de Hierba es su descripción y desarrollo del paisaje mental de una superviviente de abuso. Martin nos relata los recuerdos que afloran en la mente de Sheila durante los días posteriores a la muerte y el funeral de Dave; cómo el miedo y la desconfianza se enquistan y resurgen en forma de síntomas de ansiedad y depresión (que Sheila trata de aplacar fumando hierba). Cómo nunca podemos salvar a nuestre maltratadore de sí misme, ni a nosotres de elle, sino que solo podemos huir, dejar atrás al monstruo que amamos. Y cómo, cuando alguien nuevo aparece en nuestra vida, nos debatimos entre entregarnos sin reservas y protegernos del daño potencial, continuar lamiéndonos las heridas. ¿Cuánto estamos dispuestes a consentir antes de cortar por lo sano?

Confianza y vulnerabilidad, empatía y autocuidado se entrelazan en las páginas de Hierba como raíces nudosas bajo el légamo. Las imágenes relacionadas con la vegetación, el pantano, el agua turbia rebosante de vida, el aroma de la hierba, el cuerpo como bosque, como ciénaga, se enmarañan a la perfección en un relato melancólico y emotivo que tiene la extensión exacta y el ritmo adecuado para la historia que pretende narrar.

Mi novio monstruoso

Hierba le da un giro de tuerca fascinante al tópico del amante bestia, explicado magistralmente por MJ Ceruti en este artículo (a mi parecer, de lectura imprescindible). Se hacen alusiones intradiegéticas a La cosa del pantano de Alan Moore y la película de 1954 El monstruo de la Laguna Negra (llamada en España La mujer y el monstruo e inspiración directa de La forma del agua de Guillermo Del Toro).

Sin embargo, la novela es algo más que una erótica subversiva que abraza una masculinidad alternativa: Martin crea un juego de espejos entre pares de elementos que son opuestos y a la vez son lo mismo; haz y envés. El cuidado de Sheila por sus plantas, que son un inquilino más de la casa y que Martin describe con rigor y detalle; frente al petróleo que impide que el cuerpo de Dave pueda ser cremado y el duelo por su muerte que se cierne sobre la casa. El ex marido humano y egoísta frente al generoso y delicado amante inhumano. Sanar contra entregarse; comprender frente a protegerse.

Resulta difícil decir mucho más sin estropear la experiencia de sumergirse en este pequeño gran libro. Diría que la etiqueta principal para su contenido es la de fantasía; los elementos de terror vienen sobre todo en forma de reflexión acerca del abuso emocional y físico y alguna escena angustiosa, pero no diría que es un libro sangriento, violento o difícil de leer por lo terrorífico. En cuanto a su aspecto erótico, creo que ha quedado claro lo que nos encontraremos, sin necesidad de destriparlo.

Le recomiendo Hierba a quien le interese la reflexión acerca del duelo y la supervivencia al abuso, también a quienes conozcan y disfruten la tradición temática de los novios monstruosos y quieran leer cómo se puede llevar más allá, a lo más hondo y oscuro. Os aseguro que no os arrepentiréis.

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Foto de Alex Simpson en Unsplash