Santiago Eximeno: De la carne

De la carne. Libros Prohibidos

Año: 2019
Editorial: Impresiones privadas
Género:
Relato (ciencia ficción/terror)

Obra perteneciente a la sección oficial de los Premios Guillermo de Baskerville 2019

La siniestra llamada de la carne

Como le habrá pasado a muchos, solo había leído a Santiago Eximeno de forma puntual, en relatos que colaba en alguna publicación coral como la revista Tantrum. Así que cuando me enteré que sacaba libro donde podría encontrar sus relatos en exclusiva, ni me lo pensé. Y es que sabía que este De la carne me iba a gustar.

Este autor tiene una forma muy peculiar de entender la literatura en formato corto. Se mueve con destreza en pocas páginas, sabe cómo dirigir la atención del lector, engatusarlo con sombras chinescas y maniobras de prestidigitador. Va soltando paquetitos de información, pequeñas pistas que pueden no llevar a ningún sitio o pueden ser vitales —lo sabrás cuando te corresponda—. Todo ello sin alterar el ritmo, con fluidez, soltura y no poca gracia. Y cuando menos te lo esperas, el relato se ha terminado, por regla general exponiéndote a un giro dramático que, en muchas ocasiones, te dejará balbuciendo alguna maldición. Un sopapo literario en toda regla. ¿Lo mejor? Que lo más probable es que vuelvas a por más. 

En De la carne nos encontramos con catorce de estas cápsulas. Cuentos breves que, salvo en contadas excepciones, apenas superan las veinte páginas, lo que no es un impedimento para dejarte mal cuerpo. Porque este autor se caracteriza por una tendencia al oscurantismo bastante acusada. Y no lo parece por las cosas que narra o por el tono que suele emplear, pero al final lo normal es quedarse con el culo torcido. En este aspecto destaca la intención crítica, que casi siempre está ahí, agazapada en esos mundos futuros con siniestra y persistente tendencia a la distopía.

Además de esta, podríamos llamar, obsesión por el futuro y lo que nos espera, Santiago Eximeno muestra otra fijación que se hace recurrente: las relaciones familiares. Es muy común que el relato se desarrolle dentro de una familia, o que haya miembros de la misma involucrados en la trama. Y casi siempre hay un elemento discordante que hace que la cosa no funcione como sería deseable. De hecho, más bien podría decirse que estas relaciones familiares NUNCA funcionan como se supone que deberían. Esto suele ser un elemento más en la historia y muchas veces se trata del tema principal. Consigue con ello generar una inquietud y una sensación de que cualquier cosa puede ocurrir que le da todavía más fuerza a los relatos.

Una cosa que valoro por encima de todo a la hora de leer un libro de relatos es que tenga un sentido, un hilo conductor, especialmente en este momento en el que hay tantas antologías circulando. Es cierto que la mayoría de estas suelen tener un tema en común, pero al reunir diferentes plumas suelen dejar siempre regusto de batiburrillo, de muchas voces, a veces hasta disonantes. En el caso de De la carne, la sensación de unidad y continuidad es fuerte. No lo sé con seguridad, pero me atrevería a decir que los relatos pertenecen a un mismo momento creativo del autor. Se nota que hay unos mismos intereses, unas mismas intenciones. También he de decir que la calidad de los catorce cortes es muy pareja. Y, desde mi punto de vista, siempre es alta; resulta difícil encontrar alguno que destaque del resto, ni por mejor ni por peor. 

Lo más selecto

Claro, después de lo que acabo de decir sobre la calidad media de los relatos, hacer una selección con los mejores es poco menos que un oxímoron. Pero bueno, allá que voy, que para algo me pagan. Muchas veces, serán solo matices los que hagan que me decante por resaltar unos u otros. Es justo lo que ocurre con el primero de ellos, «Paciencia», el único que se podría considerar como estrictamente de narrativa. Al menos, no tiene elementos fantásticos reconocibles. Si acaso, sería de terror. Su desenlace —con el giro de rigor— es sencillamente inhumano. Solo apto para mentes poco sensibles.

Le sigue «Mesa», que fue el relato que abrió el número 1 de la ya mencionada revista Tantrum. Aquí también tenemos trazas del brutalismo del corte anterior, a lo que se le suma la crítica más descarnada a nuestro cada vez más precario mundo y a las condiciones laborales de chiste que, por desgracia, tan en boga están. Una alegoría satírica, triste, oscura.

Otro cuento aparecido en la revista Tantrum —número 3 en este caso—: «Desahuciada». Este era mi favorito del autor hasta la fecha, pero es algo que cambió por otro del que os hablo más adelante. Me parece una locura la forma que tiene aquí Eximeno de jugar con el lector y de dejarlo KO. Es que ni se inmuta. Da la sensación de que te golpea tan fuerte que te manda a hacer gárgaras mientras tu sombrero se ha quedado detenido en el sitio. Todo ello con un uso exquisito de la narración en segunda persona.

Permítame que se lo explique, agente. Sé que vivimos en tiempos acelerados, sé que sus superiores le exigen resultados, y le aseguro que una vez que le haya contado mi historia, una vez que usted me haya dedicado unos minutos de su valioso tiempo, saldré de aquí sin rechistar.

Seguimos con «Last exit for the lost», un cuento muy chulo en un Marte colonizado y habitado por gentes expuestas, cómo no, a un sistema opresor. Este relato es un paradigma de De la carne, ya que aquí se mezclan prácticamente todos los elementos que trata con mayor ahínco el autor: futuro distópico, crítica social y problemática familiar. Muy bueno.

Termino con mi favorito de todos: «Noverim Te». Aquí nos metemos de lleno, sin comerlo ni beberlo, en una historia de terror cósmico. Relato bien contado, maravillosamente planteado, perfectamente ejecutado. Con una ambientación de 10, con su toque oscuro como no podía ser de otra manera; y chungo, también. Lovecraft is pleased.

La avenida muere abruptamente al llegar al mirador, el lugar donde se arremolinan los turistas como moscas hambrientas. Y quizá no sea un símil excesivo, piensa Emmanuel, que en todas las ocasiones que pisa el lugar tiene la misma sensación. Al verlo llegar nacen los murmullos, y las cámaras brillan y roban su recuerdo para rememorarlo miles de kilómetros más allá.

Y hasta aquí mi repaso a De la carne. Os recomiendo sumergiros en esta colección tan rica, tan sorprendente e interesante. 

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Fotos: Jeff Seldon. Unsplash