José Antonio Cotrina: La canción secreta del mundo

La canción secreta del mundo. Libros Prohibidos

Año: 2013
Editorial: Hidra / Palabaristas (2015)
Género:
 Novela (Fantasía oscura)

Tocando la fibra sensible

¿Has oído ya la canción secreta del mundo? […] ¿Sabes ya de qué están hechas sus notas? ¿Escuchas el caer de la sangre, el quebrar de huesos? ¿Oyes el filo de la espada que aniquila dragones y desmiembra gigantes?

No todas las lecturas son iguales, eso es algo que no he descubierto solo yo. Algunas entusiasman, otras te dejan indiferente, las hay que te desilusionan —te cabrean incluso— y las hay que te sorprenden. Y más, mucho más; hay libros suficientes como para despertar todas las emociones humanas habidas y por haber. Y todo este rodeo para intentar plasmar aquí las impresiones que me ha despertado La canción secreta del mundo, de José Antonio Cotrina, libro que me complazco en traer hoy. Aviso de entrada que esta reseña contiene pequeños SPOILERS.

Hace cuatro años, la policía la encontró en una casa incendiada repleta de cadáveres y cuerpos mutilados. Ella era la única superviviente de la matanza. Y lo único que recordaba era su nombre.
Cuatro años después ha rehecho su vida. Es feliz con su familia de adopción y su novio perfecto. Todo va bien, todo funciona cómo debe. ¿Y qué importa que no sueñe nunca? ¿Qué importa que su ojo izquierdo sea negro por completo, sin rastro de iris ni de pupila? Ariadna es feliz.
Hasta que el pasado vuelve para reclamarla.
A partir de ese momento, Ariadna emprenderá un verdadero descenso a los infiernos, un viaje delirante que la conducirá al otro lado de la realidad, al mundo secreto que se oculta tras las sombras y los espejos. Un lugar donde habitan los monstruos y la crueldad está a la orden del día, un lugar en el que no le quedará más remedio que enfrentarse con su verdadera identidad.

La lectura de este libro ha sido un golpe tan seco e inesperado —y eso que me lo habían recomendado varias personas de quien me fío— que he dudado qué hacer. Que si la reseño, que si no, que si hago un especial, que si lo dejo como un comentario en Goodreads y ya está. En fin, que aquí me tenéis, crítica completa con toda la pesca: mogollón de citas, imágenes y hasta un vídeo —algo más abajo, paciencia—. Y os pido perdón de antemano si se trata de un post más personal que de costumbre, pero mi yo escritor ha salido a flote, y cuando eso ocurre lo dejo corretear por ahí.

Hello darkness, my old friend

Ahora sí, La canción secreta del mundo, entramos en faena. A estas alturas de mi vida, con un buen chorro de lecturas a mis espaldas —y las que me quedan—, más o menos doscientas reseñas —ídem— y un par de publicaciones —que pronto serán tres, crucemos los dedos—, lo que más puedo valorar en un libro es que me enseñe algo. Por supuesto que puedo disfrutar horrores con una obra más simple o clasicorra pero bien escrita, pero, de verdad, lo más importante para mí es tener la sensación de estar adentrándome en una senda nueva, en algo que me va a hacer crecer. Y esto, amigos, es algo solo reservado para los grandes maestros. Es cierto que esta novela no va a entrar en esa sección de libros que te cambian la vida, no llega ahí. Pero anda bastante cerca.

La canción secreta del mundo. Ariadna. Libros Prohibidos¿Qué opino que es lo mejor de esta novela? Con dudas, me atrevería decir que la trama. Nada más y nada menos para una obra de casi setecientas páginas. La labor de planificación de este libro ha debido ser titánica, ya que, pese a su complejidad y a que no renuncia en ningún momento a la osadía, no tiene ni un solo agujero. Ni uno. Las cosas que en principio podrían parecerle a los más exigentes que quedasen cojas, siempre tienen una explicación unas páginas más adelante. Es un todo donde cada una de las piezas tiene un porqué y una función específica. Esto adquiere mucho más mérito todavía cuando Cotrina se empeña en zarandear la trama con una serie de giros absolutos, contundentes, criminales.

Estos giros son la ITV de la obra, la prueba que certifica que la máquina está en perfecto estado y que, es más, funciona mejor cuanto más uso se le dé, como los buenos violines. Estos giros que a veces ponen bocabajo todo el libro —y al lector con él— obedecen a dos órdenes fundamentales: imprevisibilidad y ausencia absoluta de piedad. El autor no tiene ningún tipo de respeto por sus personajes principales ni por los lazos que el lector haya podido crear con ellos. De hecho, cuanto más cariño les tengas, mejor; más daño te hace. En efecto, este es uno de esos libros con capacidad de hacer que el lector le grite al papel, le suplique, le amenace, le castigue un rato al rincón de pensar. Puedo reproduciros esta conversación que yo mismo tuve con él: «No va a pasar lo que creo que va a pasar, ¿verdad? No será capaz de hacer lo que… pero, ¡PERO!». Y esta también: «No, no será capaz de hacerlo otra vez, es un farol, seguro que ahora camb¡¡¡SERÁ POSIBLE ESTE DESALMADO HIJODEPUTA!!!».

—Eso es absurdo. No… no tiene sentido.
Evan se echó a reír.
—¿Absurdo? Mira a tu alrededor, Marc. Estamos entre mundos, una semidiosa demente te ha robado parte de tu vida, le has llevado el corazón de potro a los últimos vampiros que quedan en la Tierra y estás enamorado de una muerta viviente. ¿Y todavía te atreves a usar la palabra «absurdo»?

Pero, ojo, que el papel de la trama no se queda ahí. Además de cumplir su función, sirve como columna vertebral para articular el resto de elementos principales, sobre todo el worldbuilding, que merece un capítulo aparte en esta crítica.

Worldbuilding en HD

El escenario que se nos plantea en La canción secreta del mundo es un multiverso conectado mágicamente —aunque también tecnológicamente—. Nuestro mundo es lo que se conoce como la Tierra Pálida y no representa más que una parte ínfima e insignificante de un total virtualmente inabarcable. De entre este florecimiento de mundos, destaca la Umbría, plano oscuro y arcano habitado por demonios, donde se encuentra la Casa sin ventanas, hogar de la Carroña, los demonios asesinos del Conde Sagrada. Dicho todo esto así —y mucho más que he dejado sin mencionar—, parece un poco lioso, pero los elementos se van presentando de forma orgánica sin renunciar a los ya célebres giros, por supuesto.

La canción secreta del mundo. Casa. Libros ProhibidosPor otro lado, Cotrina quiere que el lector se embeba de los escenarios que ha creado. Los describe con gran definición pero respetando siempre la fluidez de la narración —algo sagrado en todo el texto, como también veremos más adelante—. No quiero dejar de mencionar Iskaria, mundo especialmente detallado donde un coloso arrastra sin descanso una isla por un océano de lava, en una actualización macabra del mito de Sísifo. Y cuando digo escenarios también digo monstruos, que parecen ser la especialidad de la casa y que ayudan a dar forma a una obra más oscura que la peor de las pesadillas. Todo ello conforma un estallido delirante, visual, onírico, tridimensional, propio de un videojuego.

La mayor parte de la ciudad estaba copada por edificios espigados, una suerte de rascacielos futuristas que, paradójicamente, parecían pasados de moda; como si fueran diseño de alguien que desde un pasado remoto se hubiera puesto a elucubrar sobre el futuro.

No prestes atención al hombre detrás de la cortina

Un libro como La canción secreta del mundo no tendría la capacidad de penetrar en la mente del lector de no ser por el ritmo endiablado —nunca mejor dicho— que lleva en su ADN. Desde el mismísimo prólogo, definición perfecta de la expresión «declaración de intenciones», el texto va avanzando a una velocidad tremenda y constante. No es casualidad que a lo largo de la novela aparezca en repetidas ocasiones la imagen del metrónomo, como un símbolo de la obsesión del autor porque la narración fluyera a la perfección. Aunque no se note, hay alguien detrás de la cortina orquestándolo todo para hacer la obra lo más disfrutable posible. E inquietante.

Siguiendo con la parte técnica, creo que los personajes, para el peso que tienen en la historia, no están todo lo finos que deberían, y es el único «pero» que le puedo poner a este libro. Esta aseveración tiene un componente de valoración personal, lo admito, pero también otro de objetivo. La parte personal viene por mi manía a los personajes adolescentes. Tengo un problema, lo reconozco, pero es que todos los protagonistas teenagers que no son idénticos a Holden Caufield me terminan chirriando. De hecho, que los protagonistas tengan esas edades es lo que hace que esta novela se considere juvenil o young adult, cosa que no termino de ver clara. En fin, por la parte más objetiva, es cierto que una historia que necesita que la empatía del lector con los protagonistas sea fuerte pierde efecto cuando estos no pueden morir del todo. Lo veo un sacrificio en pos de darle consistencia a la trama, pero patina ligeramente. Ligerísimamente. Soy un tiquismiquis, qué se le va a hacer; tenía que ponerle una pega a esta novela, aunque sea así de nimia.

Una cosa sí le voy a conceder a los personajes principales. Sumando el worldbuilding delirante, la oscuridad que lo impregna todo, el gusto por la casquería, las aterradoras sorpresas y la relación insana y cadavérica que une al trío protagonista, en La canción secreta del mundo se crea una atmósfera difícil de igualar. Es tan real, tan visual, que, como ocurre en el blog Sense of Wonder, no he podido evitar traer una canción que veo representativa y que, además, se me repetía claramente mientras leía: «Ava Adore», de The Smashing Pumpkins. Aquí os la dejo para que aquellos que la hayáis leído me digáis. Y para que flipéis los que todavía no.

En exclusiva para ti, que lees en español

Escribo estas líneas finales de esta crítica con bastante rabia. Y es que un libro como La canción secreta del mundo no tiene ninguna traducción, está solo disponible en español. Nada, ni en italiano. Ni una traducción, ni una versión en otro formato: ni un videojuego que tan apropiado sería, ni un miserable cómic. Pero qué cojones, ¿tan ciegos están ahí fuera?, ¿tan inútiles somos en España que no somos capaces de vender una obra que supera, de largo, cualquier gran lanzamiento del año, cualquier rutilante ganador del Hugo, del Nebula, del ponga-aquí-el-nombre-del-premio-que-ud-quiera? ¿Es que la salida al exterior está vetada para la inmensa mayoría? Qué hartazgo, de verdad; tengo ganas de llorar.

En fin, lectores de Libros Prohibidos, aprovechad vosotros que leéis en español y haceros cuanto antes con La Canción secreta del mundo, con este libro que te revienta la cabeza.

—Te busqué durante años tras los espejos, te busqué en las ventanas rotas, en los reflejos de la sangre derramada y en los charcos estancados de los callejones. Y no pude encontrarte, mi dulce niña.

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Foto mujer: Piotr Wilk. Unsplash

Foto casa: Thomas Shellberg. Unsplash