VV.AA.: Combustible Lovecraft

Día del libro 2018. Combustible Lovecraft. Libro Prohibidos

Título completo: Combustible Lovecraft. Revisionismo lovecraftiano para las masas
Año: 2018
Editorial: Orciny Press
Género: Antología de relatos (terror)
Coordinadores: Yolanda Espiñera y Félix García.

¿Quién dices que es Cthulhu?

Combustible Lovecraft es una antología que reúne nueve relatos inspirados en el mundo y las creaciones del escritor americano H. P. Lovecraft, un universo inquietante, repleto de dimensiones oscuras y pobladas de monstruos, misterios, horror y suspense que, en mi opinión, los autores han sabido no solo recoger, sino también adaptar al estilo propio de sus relatos.

Al menos, esa es la sensación que yo he tenido mientras devoraba el libro, ya que, siendo completamente sincera, Lovecraft ha sido, y por el momento sigue siendo, uno de esos autores que siempre me han intrigado, pero que nunca he llegado a leer. De modo que expondré los más y los menos de la obra desde la perspectiva de una persona que se adentra en este mundo oscuro sin saber muy bien dónde se mete.

Es más, cuando el libro llegó a mis manos, la idea de escribir una reseña me hacía sentir un poco insegura, ya que, ¿cómo iba a hacer una reseña de un libro inspirado en un autor que ni siquiera conocía de primera mano? Bueno, pues del mismo modo en que muchas personas hacen reseñas sobre películas basadas en libros que no han leído.

Habían entrado en comunión con algo más antiguo que el tiempo y el espacio, algo que, si pudiéramos ver por un solo segundo lo que ven sus ojos al mirar el mundo, enloqueceríamos al descubrir lo que es en verdad nuestra realidad cotidiana. Algo que ahora besaba con sus tentáculos a las tres brujas que lo habían invocado con la palabra mágica.

(«Terror en Villa Alvarado», de Roberto Bartual)

No dejará a nadie indiferente

La primero que me gustaría destacar es que Combustible Lovecraft me ha sorprendido, quizá porque mi ignorancia ha hecho que encontrara fascinantes los relatos o, simplemente (y creo que esta es la opción que yo escogería), porque son geniales y ya está. Desde luego, no esperaba que el libro me gustara tanto, pero la sensación general que me ha dejado su lectura ha sido muy positiva. De los libros que han pasado por mis manos durante los últimos meses, este está entre las primeras posiciones. Sobre todo por la sencillez con que las historias conseguían cambiar mis sentimientos. Recuerdo que comenzaba a leer con el ceño fruncido, intentando encajar los dispersos pedazos de información para situarme en el relato, algo que, aunque parezca mentira, en algunas ocasiones era más sencillo que en otras. Y si no, que se lo digan a «Cero Zen / TRAPEZOEDRO» de Francisco Jota-Pérez que, sintiéndolo mucho, todavía no he entendido del todo. Pero en la mayoría de los casos, esa sensación de desconcierto desaparecía para dejarme absorta en la fascinante historia.

Es más, todavía estoy enfadada por el precipitado final de algunos de los relatos. Lo cual, considero que tiene su parte buena y su parte mala. La parte mala es que algunos terminaban antes de lo que me hubiese gustado, dejando en el aire cuestiones no respondidas. Lo bueno es que el hecho de que me molestara que terminasen indica lo enganchada que estaba y dice mucho en favor del libro.

Lo que convencía a la nadadora de élite Priscila Percutti de que, efectivamente, acababa de zambullirme en una piscina de sangre no era aquel espeso color escarlata que la rodeaba, sino el olor, el paralizante olor a demonio.

Dejó volar su imaginación para escapar de aquel hedor y alejar la repulsiva idea que entumecía sus bien definidos músculos: que aquella sustancia abominable estaba en contacto con todos los poros de su piel, con su oído, con cualquier rendija que comunicara con el interior de su atlético cuerpo. 

(«Nadadoras», de Tamara Romero)

Un poco más al detalle

Los relatos que componen la antología de Combustible Lovecraft son:

«Tras el horror» del Colectivo Juan de Madre. Una historia que, a modo de crónica, nos va desgranando los extraños acontecimientos que envolvieron la desaparición de Diego, un joven cineasta instalado en Toronto. Un primer relato que al principio resulta desconcertante y que poco a poco va atrapándote y enciendo tu curiosidad.

«El síndrome de Capgras» de Tony Fuentes, que nos cuenta la historia de dos hermanos que descubrirán que el bosque de su infancia oculta un misterio aterrador. Lejos de jugar tanto con el misterio, el relato se sustenta en los silencio y las omisiones de un hermano a otro, mientras lo guía hacia una verdad demasiado grande para afrontarla solo.

«Investigación de la escena de un crimen» de Javier Avilés. Un fascinante relato, a primera vista extraño y sin sentido que, a medida que avanza, nos dibuja una historia aterradora y truculenta en la que confluyen el visitante y el anfitrión en una narración a dos voces con la que hay que estar muy atento.

«Terror en Villa Alvarado» de Roberto Bartual. Engaña, parece que quiere explicarte una cosa y que luego trata de otra completamente distinta. Dibuja un mundo extraño y mágico escondido en el interior de la californiana universidad de San Diego.

«La sinfonía y el retablo» de Albert Kadmon, que nos relata la historia de Zenda, una mujer perturbadora que ejerce un poderoso magnetismo y que empuja a los hombres a un espiral de muerte y autodestrucción.Combustible Lovecraft. Love. Libros Prohibidos

«El caso del hermano Miller» de Santi Pagés, que nos traslada a una abadía en un mundo tenebroso y postapocalítico, y despliega con un aire muy detectivesco, una historia con reminiscencias a El nombre de la rosa.

«Nadadoras» de Tamara Romero. La historia de un secuestro, de una piscina llena de sangre y de una pareja de nadadoras que luchan por sobrevivir y encontrar una salida.

«Cero Zen / TRAPEZOEDRO» de Francisco Jota-Pérez. Cero Zen es un músico y productor dubstep que está trabajando en su nueva creación, un álbum de ocho pistas que no solo absorberá su tiempo, también la vida y la cordura de Cero Zen, que terminará desvaneciéndose.

«Podéis ir en paz» de Weldon Penderton. En el pequeño pueblo de Lobera, Leoncito, el hijo de León el Misto, encuentra un cuaderno escrito en ruso por el Sargento, un vecino ya fallecido tiempo atrás. Poco después, empiezan a suceder cosas extrañas.

Después de comentar un poco los diferentes relatos, me resulta muy difícil resaltar unos por encima de los otros, hablar de este y no de aquel, cuando, después de todo lo que he dicho ya, resulta evidente que poseen una calidad semejante. Lo que puedo decir seguro es que uno no se aburre con esta selección. Pero si queréis saber más y sumergiros en sus extraños e inquietantes mundos, el mejor modo es que os animéis a leerlo.

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