Sergi Álvarez: Gastronomía pangaláctica para gourmets

Ilustraciones: Zoraida Zaro (portada)
Año:
2021
Editorial: Orciny Press
Género: Libro de relatos (ciencia ficción/humor)

Qué idea tan absurda la de mezclar space opera con gastronomía, ¿no? Si en el espacio no hay más que piedras, vacío que te mata y radiación que te mata. Y sin embargo, ¿qué hay más placentero para un gourmet que viajar a los límites de la civilización en busca de nuevos sabores y texturas?

El nuevo libro de Sergi Álvarez es una cautivadora colección de nueve relatos que tienen en común los géneros de la space opera y el humor y el tema de la gastronomía.

Camarero, un pincho de tortilla y diez tenedores

Gastronomía pangaláctica para gourmets continúa la larga tradición de la space opera de coña que incluye ejemplos como La guía del autoestopista galáctico y Futurama (quizás un Rick y Morty mucho más bonachón); si bien el autor menciona como influencias directas a Isaac Asimov y Ursula K. LeGuin, por sus páginas desfilan una miríada de referencias que arrancarán una sonrisa a le lectore avispade, pero no harán sentir confusión a quienes no hayan leído muchos clásicos de ciencia ficción. Nos encontramos con trasuntos de Giacomo Casanova en concursos de sumiller, al Doctor Livingstone I. Presume perdido en un planeta remoto, a Orson Welles devorando bocadillos de pastrami y al Capitán Intrepid, que narra en voz alta y en tercera persona con estilo de autor pulp todas sus aventuras, para desesperación de sus enemigos y de su compinche Tiger Balm —«El Capitán Intrepid y Tiger Balm contra la Quinta Gama» es un delicioso homenaje a las tiras cómicas del Capitán Spiff de Calvin y Hobbes, que además incluye una pelea de hackers a lo William Gibson y un milpiés que baila claqué. Yo lo veo insuperable—.

El viaje comienza en la Tierra con «Citizen Kane from Outer Space», una historia de primer contacto en el que juegan un papel crucial un frasco de pepinillos y una botellaGastronomía pangaláctica. Ramen. Libros Prohibidos de cerveza singular, y continuamos con «Abraxas al vapor», la desternillante crónica de la búsqueda de una chef del plato de ramen perfecto (podría decirse que está de muerte). Aquí aparece por primera vez esa marca de la casa en Álvarez que es lo que me gusta llamar el «humor antropológico», visto en Nunca digas vodka, nunca jamás y que se ha perfeccionado: a lo largo del libro nos encontraremos con el planeta Nippox, inventor del ramen, o Nappolix, de donde es originaria la única y verdadera πkzza (o no).

Me parece una auténtica pena que no se hable más de comida en ficción especulativa. Y no lo digo por tragaldabas, lo digo por no poder leer más párrafos como este:

»Descubrí entonces que para potenciar los sabores, para llegar al verdadero ¡Uhhh, mami!, no solo se debe contar con los mejores ingredientes naturales. No basta con saber cocinarlos y dar con la combinación ganadora, no es suficiente con aportar sutilezas de elaboración, con proporcionar contrastes; no se trata solo de incorporar diferentes capas de gusto y textura para que estimulen al paladar. El verdadero ¡Uhhh, mami! debe sugerir sentimientos intensos. Sentimientos que hayan sido vividos no por el comensal, sino por la propia comida que se ingiere.

Algo más que cabe destacar es la complejidad estructural de los relatos, con enmarcados y diferentes líneas argumentales que convergen, que capturan la atención de quien lee y que siempre quedan perfectamente resueltos y cerrados. Con «¡Barritas Livingstone para todos!», además de un enmarcado de las aventuras del mencionado Doctor Livingstone I. Presume en una visita a un museo no apta para cardíacos, se introduce un tema que es fundamental para la space opera desde sus orígenes y que marida perfectamente con el de la gastronomía: el colonialismo y la política que rodea a la producción alimentaria. El tema continúa en algunos de los otros relatos, especialmente el ya mencionado «Capitán Intrepid», en el que la malvada Quinta Gama codicia el sanctasanctórum de los libros de recetas del universo, Gastronomía Pangaláctica para Gourmets de Estela Maris, en un intento por monopolizar la restauración en todo el universo conocido.

No me puse las gafas de cortar cebolla

Hasta aquí ha quedado claro que hacer el ganso no exime de tratar temas serios; con «Los Boarr de Warthog dijeron no» también constatamos que tampoco exime de que los relatos nos lleguen hasta la patata. Se trata de una fábula animal acerca de la libertad, la pérdida y la imposibilidad de entendimiento entre culturas, que nos apena y nos conmueve al mismo tiempo. Limpiamos el paladar con el gag que constituye «Cocina con R’aas Algul Rishooop Gulak Baloom» y encaramos la recta final con «Las Guerras Veganas», un auténtico disparate narrado por la guardaespaldas jubilada del adorable embajador Pérez Mouse.

Gastronomía pangaláctica. Wylo. Libros ProhibidosEs posible que los dos mejores relatos hayan quedado para el postre: en primer lugar, «Las tres pruebas del Dux de Venturi», un trepidante concurso de sumilleres en el que está permitido a los espectadores lanzar toda clase de objetos contundentes, al que se presenta Bulgari Bulgur, un homúnculo de Clítorix II «de profesión poeta, viajero, espía, sumiller, o azote de cretinos y estultos, según se tercie», dispuesto a ganar el derecho sobre la botella de La Última Cosecha de Venturi, una botella de vino venida del futuro que se rellena sola, y el corazón del peludo e impresionable Fígaro Rapozzo.

Y aunque Fígaro era de Nappolix y su familia siempre había puesto alcopuerros en la πkzza, se dispuso a humillarse para salvar la vida.

No tuvo tiempo de abrir la boca, ya que alguien contestó por él:

—Tu comentario no es gentil, cara de sapo, y, aunque pareces un capo, tu discurso es pueril. Demasiado presumes, y ya que de saber alardeas, sabrás que también babeas… ¡Mas yo te enseño, no te abrumes!

Y, finalmente, «Siempre llevaré tus anchoas junto a mis corazones», una tierna historia de amor entre dos seres insectoides que combina perfectamente la búsqueda de Kutz de Kutz (un kutz) de las anchoas marinadas perfectas con aventuras disparatadas y bellos pasajes acerca de la madurez, el paso del tiempo y la búsqueda de nuestro lugar en el mundo.

En conclusión, recomiendo Gastronomía pangaláctica para gourmets a todo el mundo. Gustará a les aficionades a la ciencia ficción, pero también a quienes se adentren en ella por primera vez; hace reír, hace pensar y deja el corazón calentito. La verdad es que no sé qué más se le puede pedir a un libro.

Un historiador les dará una versión supuestamente objetiva de la Historia. Pero todo historiador tiene prejuicios.

Un político les hará promesas y ofrecerá soluciones para cualquier problema. Pero todo político es un mentiroso.

Un filósofo los llevará por caminos tortuosos para explicarle nimiedades y sinsentidos. Pero todo filósofo está sujeto a su locura.

Si quieren saber de qué va la vida, pregúntenle al cocinero.

Estella Maris

Gastronomía Pangaláctica para Gourmets

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